Trastornos cardíacos que contraindican el buceo

Hace muy poco tiempo que una dolencia cardíaca inesperada, me planteó el dilema de si podía seguir buceando, y bajo que condiciones, o si ya no podría seguir realizando esta actividad.

Los médico Cardiólogos consultados, la verdad es que no tienen ni idea, no tienen datos de estudio con respecto a casos concretos (en mi caso Marcapasos) y lo resuelven recomendándote que mejor no lo hagas, (así nos evitamos problemas todos).

Supongo que un médico especialista en Medicina Hiperbárica, si que nos podría resolver estas dudas y determinar si con una determinada dolencia se puede o no bucear, y en caso de que se pueda, bajo que condiciones.

Buscando información en Internet, donde se emiten opiniones de todo tipo (y que al final te siguen dejando en la duda), encontré un artículo muy interesante que he resumido aquí, y que quiero compartir con todos vosotros.

Artículo:

Las contraindicaciones cardiacas del buceo han sido objeto de un importante trabajo de actualización por el grupo de trabajo de cardiología de la Fédération Française d’Études et de Sports Sous-Marins (FFESSM).

El Dr. Gérald Phan, cardiólogo en Levallois-Perret, médico federal de la Fédération Française d’Études et de Sports Sous-Marins , hace una revisión de las diferentes situaciones clínicas.

El buceo tiene limitaciones cardiovasculares. En la mayoría de los casos, el interrogatorio, una evaluación cardiovascular estándar y una prueba de esfuerzo, son suficientes para detectar y descartar una enfermedad cardiovascular que contraindique esta actividad física.

En pacientes con enfermedades cardiovasculares moderadas, las recomendaciones publicadas por la FFESSM establecen que se precisen las contraindicaciones o las precauciones para el buceo.

Ver la lista de contraindicaciones para el buceo de la FFESSM

El buceo recreativo es una actividad física muy popular en todo el mundo. Ya no es una actividad reservada para unos cuantos aventureros, sino para la población en general. 

Entre estos buzos, muchos presentan o presentarán particularidades o trastornos, lo que lleva al cuestionamiento sobre continuar o no estas actividades.

Los accidentes específicos del buceo (síndrome de descompresión, edema pulmonar por inmersión) pueden ser afectados por un trastorno cardiaco subyacente del buzo. 

La presencia de un trastorno cardiovascular también puede incrementar el riesgo de un trastorno cardiaco relacionado con las limitaciones fisiológicas del buceo.

Fisiopatología del buceo y el corazón

La inmersión (incluso en una tina) implica una redistribución considerable del volumen sanguíneo que circula en beneficio del volumen sanguíneo central y un aumento de todos los volúmenes cardiacos.
El frío provoca una vasoconstricción periférica, lo que incrementa la redistribución y provoca sobrecarga cardiaca.

La presión tiene un efecto desfavorable sobre el sistema cardiovascular en el buceo deportivo (a menos de 40 metros), pero en cambio, influye favorablemente en la ventilación, debido a la respiración de aire comprimido. 

La presión también promueve la disolución de nitrógeno en el organismo, lo que plantea un problema en el ascenso a la superficie.

De hecho, la descompresión durante el ascenso a la superficie y la liberación de nitrógeno asociada son los causantes del síndrome de descompresión, un trastorno potencialmente grave, 80% se produce dentro de la hora siguiente a la salida del agua.

Portadores de Marcapasos

A los portadores de marcapasos que no dependen de estimulación y presentan una buena función ventricular y capacidad de esfuerzo satisfactoria, se les permite bucear.

Sin embargo, un estudio mostró que la mayoría de los marcapasos se deforma al sumergirla a una profundidad mayor a 30 metros. 

Por tanto, se recomienda limitarse a solo 30 metros de inmersión.

El foramen oval permeable

El interés de los cardiólogos por el buceo comenzó cuando se descubrió la asociación entre la presencia de un cortocircuito de derecha a izquierda, con la ocurrencia de síndromes de descompresión.

De un cuarto a un tercio de la población general tiene un foramen oval permeable. Por tanto, un cuarto de las personas que bucean probablemente tiene un foramen oval permeable, pero generalmente no presenta síndrome de descompresión. 

De hecho, los síndromes de descompresión son raros, ocurriendo en 3,5 casos de cada 10.000 inmersiones, y la presencia de un foramen oval permeable aumenta este riesgo de 4 a 5 veces más

¿Debería existir un tamizaje (Pruebas de detección) del foramen oval permeable?

No, no para el buceo recreativo, porque el riesgo absoluto del síndrome de descompresión es bajo. Además, las «tablas» de descompresión, que calculan el ascenso según la profundidad alcanzada y la duración de la inmersión, se validaron en poblaciones generales, por tanto, 25% a 30% eran portadores de foramen oval permeable.

¿Debería contraindicarse el buceo en pacientes con foramen oval permeable descubierto accidentalmente o después de un síndrome de descompresión?

Después de diagnosticar un síndrome de descompresión concomitante a un foramen oval permeable, podemos ofrecer al buzo procedimientos para reducir otros factores de riesgo, y así reducir su riesgo al «estándar».

No existe ningún consenso sobre cómo tratar un foramen oval permeable que se detectó de manera casual. Normalmente se recomiendan precauciones generales a los pacientes con un cortocircuito grande, y estas recomendaciones se pueden extender hacia otras lesiones.

La evidencia actual ha demostrado que los buceadores después de presentar un síndrome de descompresión cambian su forma de bucear hacia una práctica más segura

Edema pulmonar por inmersión

En ausencia de una enfermedad cardiovascular puede presentarse edema pulmonar agudo durante la inmersión en nadadores, buzos con apnea del sueño o buzos que utilizan cilindros de aire comprimido.

Este trastorno es favorecido por el esfuerzo, agua fría e hipertensión arterial.

Los síntomas incluyen disnea, que generalmente aumentan durante el ascenso, y que persiste aun después de salir del agua. 

El tratamiento incluye la administración de oxígeno normobárico, y en los casos más graves, ventilación con presión positiva. 

No se recomienda utilizar diuréticos, debido al estado de deshidratación del buzo después de la inmersión, corriendo el riesgo de precipitar el síndrome de descompresión.
Durante estos casos, la mayoría se presenta estable sin gravedad inminente, aunque se han descrito casos graves e incluso mortales.

Una evaluación cardiovascular completa y la opinión de un especialista en medicina hiperbárica son necesarias antes de reanudar las inmersiones.

Los pacientes de edad avanzada o portadores de una enfermedad cardiovascular pueden acudir al cardiólogo para preguntar sobre la posibilidad de bucear.

Para los pacientes de edad avanzada sanos y asintomáticos puede no representar ningún problema.

Sin embargo, una evaluación de sus habilidades físicas con una historia clínica completa (aquellos que practican actividad física de manera regular), un examen clínico y, a menudo, una prueba de esfuerzo, se recomiendan.

En los pacientes con enfermedad cardiovascular, únicamente aquellos que se encuentran asintomáticos deben ser evaluados para practicar el buceo. 

Por lo general, una prueba de esfuerzo y un ecocardiograma son necesarios para la evaluación completa.
El tratamiento con betabloqueantes ha sido una contraindicación directa para el buceo. 

Sin embargo, un buen sistema respiratorio (ausencia de obstrucción bronquial) y funcional (capacidad de esfuerzo y actividad física suficiente), puede permitir el buceo sin restricción a estos pacientes.

La hipertensión arterial

Puede promover eventos cardiacos, incluyendo edema pulmonar por inmersión. Esta debe estar bien controlada, para permitir el buceo. 

Los pacientes con enfermedad coronaria asintomática y función ventricular preservada, con lesiones coronarias revascularizadas (del tronco común o trivascular), sin secuelas significativas de infarto de miocardio pueden ser evaluados para la posibilidad de realizar buceo.

Debe esperarse un intervalo de al menos seis meses después del último evento (síndrome coronario agudo o revascularización).

Es indispensable la realización de un ecocardiograma y una prueba de esfuerzo limitada por los síntomas en pacientes bajo tratamiento. 

La isquemia residual, trastornos del ritmo o disfunción ventricular residual, son contraindicaciones. 

Una evaluación anual se realiza dependiendo del caso, basado en la opinión del cardiólogo y de un médico especialista en medicina hiperbárica.

Las arritmias cardiacas

Pueden causar incapacidad repentina al bucear, y cualquier arritmia paroxística no controlada o permanente con síntomas contraindica la inmersión. 

Sin embargo, los pacientes con arritmias cardiacas asintomáticas, sin repercusiones hemodinámicas significativas, y sin cardiopatía severa subyacente, pueden bucear. 

Las arritmias cardiacas tratadas mediante ablación no impiden la inmersión después de un período de seis meses a un año. 

A los pacientes con fibrilación auricular permanente tratada con anticoagulantes y con suficiente capacidad de respuesta al esfuerzo y la actividad física, pueden realizar el buceo.

Finalmente, algunas cardiopatías congénitas pueden ser compatibles con esta actividad física.

Las cardiopatías cianógenas se consideran una contraindicación formal del buceo. 

Asimismo, la comunicación interauricular es una contraindicación debido al riesgo de inversión del cortocircuito durante la actividad. 

Por otra parte, pequeños defectos del septo ventricular no constituyen una contraindicación. 

Y esto es todo por el momento

Ciao queridos lectores.